La historia del pavo indutivista


En su primera mañana en la granja avícola, este pavo descubrió que la hora del almuerzo eran las nueve de la mañana, pero como era un buen inductivista no sacó conclusiones precipitadas. Esperó hasta que recogió una gran cantidad de información del hecho de comer a las nueve de la mañana e hizo estas observaciones bajo un montón de circunstancias: los miercoles y los jueves, en los días lluviosos y en los días de sol… Cada día le añadía una nueva proposición observacional a su lista. Al final, su conciencia inductivista se sintió por fin satisfecha e efectuó una inferencia indutiva para concluir: “Siempre como a las nueve de la mañana”.Pero ahí, se demostró de manera irrefutable que esta conclusión era falsa cuando en la vispera de Navidad, en vez de darle de comer, le cortaron el cuello.

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