Los agujeros negros primitivos


Son aquellos que tienen una masa mucho más pequeña, que se formaron debido al colapso de irregularidades en las etapas iniciales del universo. Estos tendrían una temperatura superior a 2,7º por encima del cero absoluto y emitirían una radiación a gran velocidad.

Un agujero negro primitivo, con una masa inicial de mil millones de toneladas tendría una vida media aproximadamente  igual a la edad del universo. Los agujeros negros primitivos con masas iniciales menores a la anterior ya se habrían evaporado completamente, pero aquellos con masas ligeramente superiores aún estarían emitiendo radiación en forma de rayos X y rayos gamma. Los rayos X y los rayos gamma son como ondas luminosas, pero con una lonjitud de onda más corta. Tales agujeros apenas merecen el apelativo de negros: Son realmente blancos incandescentes y emiten energía a un ritmo de unos diez mil megavatios.

Un agujero negro de estas características podría hacer funcionar diez grandes centrales eléctricas, si pudieramos aprovechar su potencia. Pero esto sería demasiado dificil ya que tendría una masa de una billonésima de centímetro, el tamaño del núcleo de un átomo.

Si se tubiera uno de estos agujeros negros en la superficie de la Tierra, no habría forma de conseguir que no se hundiera en el suelo y llegara al centro de la Tierra. Oscilaría a través de la Tierra, en uno y otro sentido, hasta que al final se pararía en el centro. Así el único lugar para colocar este agujero negro, de manera que se pudiera utilizar la energía que emite, sería en órbita alrededor de la Tierra, y la única forma en que se le podría poner en órbita sería atrayéndolo por medio de una gran masa puesta delante de él, similar a la zanaoria en frente del burro.

Las posibilidades que tenemos de observar un agujero negro primitivo son pocas ya que son escasos, y encontrar uno lo suficientemente cerca de nosotros como para poder ser observado es improbable.

Se calcula que el agujero negro más cercano estaría a unos mil millones de kilómetros o a la misma distancia que Plutón, el más lejano de los planetas conocidos.

Para asegurar que se observa un agujero negro primitivo, se tendría que detectar una radiación gamma proveniente de la misma dirección en un espacio de tiempo razonable, por ejemplo, una semana. De otra forma podrían ser parte de la radiación de fondo.

Para poder detectar esta radiacción gamma, se necesitaría construir un detector de rayos gamma mayor que los que se han construído hasta ahora. Además el detector tendría que estar en el espacio porque los rayos gamma no pueden traspasar la atmosfera.

Estos agujeros negros pueden explotar, para poder detectar esto habría que buscar un método y se necesitaría un detector de rayos gamma provenientes de la explosión. El mayor detector de rayos gamma que hay es la atmosfera terrestre, ya que no los deja pasar a la Tierra y es imposible que seamos capaces de construir un detector mayor.

La ausencia de una cantidad observable de agujeros negros primitivos, es debida a que el universo primitivo era regular, uniforme y con alta presión.

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